El desvío obligatorio a la A-15 supone un desvío de 36 kilómetros, denuncian los transportistas navarros.

Cuando todavía el transporte de mercancías por carretera está intentando adaptarse a una nueva realidad derivada de medidas tan polémicas como los peajes guipuzcoanos o el desvío obligatorio a autopistas de peaje en La Rioja, los planes del Gobierno de Navarra apuntan a que desde mayo, con ocasión de la mejora de los túneles de Belate y Almandoz, se prohibirá la circulación de camiones en la carretera N-121-A, que serían desviados hacia la autopista A-15, vía en la que precisamente se implantó un peaje para vehículos pesados el pasado 9 de enero.

Ante este estado de cosas, las organizaciones navarras de transportistas ANET y Tradisna han comenzado ya a movilizarse en contra de la medida debido a los nefastos efectos que tendría en diversos ámbitos. En primer lugar, la distancia suplementaria a recorrer debido al desvío sería de 36 kilómetros, lo que se traduce en 44,82 euros según el coste por km que publica Fomento en su Observatorio. “A mayor coste de transporte, menor competitividad de nuestros productos en los mercados”, recuerdan las citadas asociaciones.

Por si fuera poco, el desvío a la A-15 lleva aparejado un peaje de 10,7 euros en el caso del transporte de más de 12 toneladas, y en términos de tiempo se estima en 20-25 minutos el retraso en la ruta debido a la controvertida medida que estudia el Gobierno navarro. Este periodo de tiempo supone, “debido a las limitaciones de los tiempos de conducción y descanso obligatorios para el sector que algunos transportistas nacionales no puedan llegar a sus domicilios y/o destinos, con los costes que ello comporta tanto personales como profesionales”, apuntan.

La oposición de los transportistas al desvío obligatorio a la A-15 nace también de la peligrosidad que ofrece la A-15, “una ruta que puede calificarse también como peligrosa por la orografía del terreno, con frecuentes desniveles que dificultan la conducción de los vehículos pesados y provocan un mayor desgaste de elementos como los frenos, suspensiones, neumáticos, etc., lo cual incrementa el coste del mantenimiento”.

Impacto negativo para la zona
Al margen de los efectos directos sobre las empresas de transporte, tanto ANET como Tradisna tienen claro que la medida afectará negativamente al negocio de muchas estaciones de servicio instaladas en la N-121-A, ya que muchos vehículos pesados que se dirigen hacia Europa realizan repostajes en las estaciones de servicio cercanas a frontera, a lo que hay que sumar la repercusión sobre locales hosteleros, restaurantes y bares de la zona, así como talleres mecánicos.

Con todo, se estima al mismo tiempo una notable reducción de la recaudación fiscal. El cálculo tiene en cuenta que cerca de 2.749 vehículos pesados transitan diariamente por la N-121-A, en su mayoría articulados. Si al menos un 40% de ellos venían repostando en el último tramo de esta carretera, con la prohibición se dejarían de vender unos 1.155.000 litros diarios de gasóleo en Navarra, explican.

Para rematar el asunto, ambos colectivos recuerdan que los transportistas no son los principales causantes de la siniestralidad, que es otro de los motivos que supuestamente respalda la prohibición de camiones en las carreteras nacionales.





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