Fomento preveía aumentar su inversión un 23,5% en partidas que afectan al transporte por carretera, ferroviario y marítimo, así como a diversas ayudas en diferentes sectores de actividad.

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Fomento es uno de los Ministerios con mayor gasto en inversiones.

El Gobierno español ha tratado hasta esta misma semana, como sentenció Horacio, de someter a las circunstancias de su propia minoría parlamentaria, pero ha acabado sometido por las propias circunstancias del juego político en que a sabiendas se metió.

El rechazo en el Congreso de los Diputados al proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2019 implicará, casi con toda seguridad, la caída del propio Ejecutivo como consecuencia de gran calado y, adicionalmente, que todas las inversiones previstas se quedarán sin partida de gastos que las sustente.

Esto último es especialmente relevante en un Ministerio como el de Fomento, con una importante carga de inversión en infraestructuras y servicios de transporte. En concreto, sin Presupuestos, el gasto del Departamento que dirige José Luis Ábalos no podrá crecer un 23,5% tal y como había previsto su equipo y se mantendrá congelado con las últimas cuentas elaboradas por Íñigo de la Serna al frente de Fomento.

Más en detalle, la devolución del Proyecto de Ley de Presupuestos implica que el servicio postal universal no se financiará con cargo al erario público con los un 150,8 millones de euros, previstos, que contrastan con los 120 millones de 2017 y los 60 millones del año pasado.

Por otro lado, el Fondo Financiero de Accesibilidad Terrestre Portuaria ya no podrá alcanzar los 132 millones en 2019 y, en idéntico sentido, Adif tampoco podrá aumentar un 12% hasta los 91 millones de euros sus inversiones en infraestructuras ferroviarias de mercancías en los entornos portuarios.

De igual modo, las ayudas al abandono de la actividad para transportistas autónomos tampoco crecerán hasta los 9.496.000 euros previstos y se mantendrán en los los 9.180.000 euros que fueron a parar a 306 transportistas autónomos en el último reparto del año pasado.

Por contra, los cambios impositivos que se preveían para el diésel están paralizados, a la espera de que se resuelva finalmente cuándo se celebrarán las próximas Elecciones Generales, así como los más de 53 millones de euros para bonificaciones para vehículos de transporte de mercancías por el uso de autopistas. En sentido contrario, también se eliminan las subvenciones a la adquisición de vehículos ecológicos.

En paralelo, también se desvanecen los cinco millones de euros previstos por Fomento en ayudas al trasvase modal de mercancías de la carretera al ferrocarril y que se repartirían entre operadores privados y públicos, si la Comisión Europea hubiese llegado a aprobarlos.



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