El Consorcio de la Zona Franca iniciará este mes de marzo las obras de rehabilitación de una nave de la Zona Franca Aduanera que fue el primer emplazamiento previsto en el proyecto de cierre y traslado de la cárcel Modelo, ubicada en el centro de Barcelona.

Las obras permitirán crear cinco almacenes logísticos independientes de entre 2.000 y 2.500 metros cuadrados dotados de muelles de carga y descarga de 3.200 metros cuadrados, área de recarga de carretillas, así como una zona para habilitar oficinas, salas de reuniones y vestuarios. Con la reconversión de la nave B se recuperará un tercio del espacio comercial y logístico del recinto.

La entidad pública invertirá 4,2 millones de euros en la rehabilitación integral del edificio, que tiene casi 11.500 metros cuadrados, y el proyecto prevé modernizar los accesos de carga y descarga para conseguir 30 muelles con plataformas neumáticas de 15 toneladas cada una, con marquesinas para proteger mercancías y operarios de las condiciones ambientales.

La remodelación sustituirá la zona exterior de la nave —la cubierta y las carpinterías exteriores— y mejorará los 10.500 metros cuadrados de la urbanización exterior, renovando el sistema de iluminación, estableciendo un circuito de videovigilancia en todo el perímetro y dotándolo de una zona de aparcamiento para vehículos convencionales y eléctricos.

La nave B sufrió un “grave deterioro” tras ser desalojados sus inquilinos en julio de 2006, ha explicado el Consorcio en un comunicado. Fue tras acordar la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona ubicar el primer proyecto constructivo del centro de preventivos y de régimen abierto que debía permitir el cierre de la cárcel Modelo, ubicada en pleno centro del distrito del Eixample de Barcelona. Un centro que estuvo operativo durante más de un siglo y que la Generalitat cerró finalmente hace dos años al repartir los internos en otras prisiones catalanas. La titularidad del complejo, pendiente de rehabilitación y reurbanización, es hoy día del Ayuntamiento.

El proyecto penitenciario, recuerda el Consorcio de la Zona Franca, “dio curso a una serie de segregaciones administrativas y a un buen número de cambios urbanísticos que debieron revertirse posteriormente, cuando las autoridades competentes en la materia decidieron una nueva ubicación para los nuevos establecimientos penitenciarios”, que tienen espacio reservado en las calles E y A del polígono, en unas parcelas que miden 20.000 y 6.500 metros cuadrados, respectivamente.



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