La generalización de las herramientas digitales ha permitido un mayor control de las decisiones relacionadas con la explotación y una mejora de la calidad del servicio.

El ejercicio 2018 ha supuesto para Renfe Mercancías la confirmación de la senda de saneamiento iniciada en 2017 y que tiene como horizonte el logro del equilibrio económico de la sociedad.

Con independencia de las dificultades coyunturales que se han debido superar y que se comentan más adelante, Renfe Mercancías ha ratificado durante el ejercicio pasado su determinación y su compromiso por la competitividad del transporte ferroviario en un entorno liberalizado en el que el objetivo al que aspiramos se concreta en el crecimiento de la cuota modal.

Un país eficiente en su sistema de transportes debe tener al tren como modo de referencia tanto en costes como en calidad de servicio.

La estrategia de Renfe Mercancías ha estado dirigida a mejorar los niveles de prestaciones hacia sus clientes. Aun siendo conscientes de la complejidad del empeño, la seguridad de que es el único camino para la recuperación de la credibilidad del mercado, nos obliga a intensificar las acciones previstas en el Plan de Gestión.

Dicho de otro modo, el horizonte estratégico que nos propusimos en el inicio de esta etapa es irreversible pese a las dificultades que puedan existir tanto en el ámbito comercial como en el de la operación.

El foco principal del esfuerzo en 2018 se ha centrado en la reordenación de los procedimientos de gestión en la operación ferroviaria. La generalización de las herramientas y aplicaciones digitalizadas han permitido un mayor control de las decisiones relacionadas con la explotación y una mejora de la calidad del servicio.

Así la puntualidad de los trenes, tanto a la salida como a la llegada, medida en ambos casos a 15 minutos sobre el horario previsto, ha mejorado un 10% y se sitúan en el entorno del 78 y del 70% respectivamente. La calidad percibida por los clientes se sitúa en una nota de 6,9 sobre 10, con un crecimiento de medio punto.

El foco principal del esfuerzo en 2018 se ha centrado en la reordenación de los procedimientos de gestión en la operación ferroviaria.

Los resultados comerciales, aun siendo positivos en términos generales, se han visto afectados por circunstancias ajenas a la capacidad de gestión de la Sociedad, como son las huelgas de los ferrocarriles en Francia, de duración e intensidad extraordinarias, los cortes de infraestructuras en líneas troncales para las mercancías (Algeciras) o la difícil coyuntura por la que ha atravesado la industria del automóvil en el último cuatrimestre.

La mejora en la oferta en tráficos portuarios y en mercados tradicionales asegurando la calidad del servicio ha sido otro de los pilares del ejercicio.

El año 2019 será decisivo para la continuidad del plan de gestión de Renfe Mercancías. La culminación del proceso de digitalización de la operación va a permitir no solo una mayor eficiencia sino, sobre todo, un apoyo a las necesidades logísticas de los clientes. La continuación del proceso de saneamiento del activo, prolongando el ya iniciado en 2018 y la generación de nuevos productos como los servicios de frecuencia, las autopistas ferroviarias o los tráficos internacionales de valor añadido serán eslabones importantes de la actividad comercial a desplegar en este año.

La confianza en el crecimiento de la economía española y el reconocimiento de la aportación de ahorros externos del ferrocarril deben permitir la consolidación del modo de forma que, además de libre competencia, existan condiciones mínimas de equidad en la regulación del sistema de transporte de nuestro país.

Abelardo Carrillo
Director General de Renfe Mercancías
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